viernes, 26 de septiembre de 2008

UN MAESTRO NUEVO PARA UNA ESCUELA NUEVA



La primera contribución por orden cronológico si no de importancia fue la constituida por las llamadas escuelas nuevas, es decir, instituciones escolares de vanguardia fundadas y dirigidas por valerosos innovadores. Sin embargo, sería de mencionar como precursor del movimiento y primer fundador de una escuela verdaderamente nueva en más de un sentido, al ruso León Tolstoi (1828-1910), uno de los más grandes novelistas del siglo XIX. En 1859 Tolstoi abrió en su finca de Iásnaia Poliana una escuela para los hijos de sus campesinos basada en el principio que dice así: "mientras menor sea la constricción requerida para que los niños aprendan, mejor será el método". En realidad, este "anarquismo pedagógico" de Tolstoi, como se le llamó despectivamente, más que en la confianza en la expansión libre de las potencialidades del alma infantil, se basaba en la desconfianza más absoluta hacia la pedanteria autoritaria de los adultos: "Dejen que los niños decidan por sí solos lo que les conviene. Lo saben no menos bien que vosotros".

Etapa romántica [editar]
Tiene como referentes las ideas filosóficas y pedagógicas de autores de Jean-Jacques Rousseau y la corriente naturalista (que postulaba la necesidad de volver a la naturaleza para preservar al ser humano de una sociedad que lo corrompía), Pestalozzi, Fröebel y el darwinismo.

Etapa de los grandes sistemas [editar]
A partir de 1914, con la Primera Guerra Mundial, estas ideas van a extenderse sobre todo en Europa. Es una época en la que diversos autores se proponen revisar los principios que sustentan el acto educativo y la instituciones creadas para ello. Son intentos de mejora que habían calado en un grupo de autores y maestros liberales e izquierdistas que se plantearon la necesidad de reconsiderar los planteamientos educativos imperantes hasta la actualidad. Para ello buscaron una nueva educación que fuera activa, que preparara para la vida real y que partiera de los intereses reales que tenía el niño. Autores como Ovidio Decroly, María Montessori, Celestine Freinet, las Hermanas Agazzi o Giner de los Ríos se convirtieron en sus máximos exponentes hasta la década de los años 1930 en el Siglo XX, cuando el auge de los totalitarismos y finalmente el temor al comunismo llevaron al olvido estas ideas.

Época actual [editar]
Fue en la década de 1990 cuando se retomaron en planes educativos como el español o por investigadores como José Gimeno Sacristán, de la denominada Línea de Desarrollo Curricular. Es destacable que estas nuevas teorías se apoyan a su vez en los postulados de las teorías Genénito-cognitivas de Jean Piaget y Genético-dialécticas de Lev Vygotsky.

Filosofía [editar]
Este movimiento critica la escuela tradicional de entonces (y que luego siguió durante buena parte del Siglo XX). Criticaba el papel del profesor, la falta de interactividad, el formalismo, la importancia de la memorización (contraria a la construcción o la significatividad), la competencia entre el alumnado y, sobre todo, el autoritarismo del maestro. Proponía a un alumnado activo que pudiese trabajar dentro del aula sus propios intereses como persona y como niño ya que esta escuela viene a ser lo que nosotros deseamos

Autores [editar]
Frederick Froëbel. Compila esas ideas a la perfección y crea en Alemania los famosos Kindergarten.
Ovidio Decroly. Quizá el máximo exponente de este movimiento y acuñador de conceptos claves en educación como el de Globalización o el de Centro de interés.
María Montessori. Que comenzó su carrera trabajando con minusválidos psíquicos pero que aporto sus ideas prácticas estableciendo que el alumnado debía de ser el único protagonista de la educación, la necesaria conexión entre familia y escuela o la creación de materiales escolares que desarrollaran los sentidos y la inteligencia.